martes, 28 de abril de 2020

PROKARIOTIC BIODIVERSITY STUDY IN AN EXTREME ALKALINE ENVIRONMENT (ABSTRACT)


The objective of this project was to study prokaryotic biodiversity in an ecosystem samples unexplored so far as is Lake Makat (N, Tanzania), a salt water environment extreme, considered similar to the planetary environments. The work was conducted in the Extremofilia laboratory of the Centre for Astrobiology at National Institute of Aerospace Technology (INTA) and the National Research Council (CSIC).
Molecular biology techniques applied to microbial ecology studies have been an important advance in knowledge of microbial biodiversity in different ecosystems. In this study we used as a technique for identification, sequencing and subsequent analysis with appropriate bioinformatics programs, from a well preserved fragment in prokaryotes, the 16S rRNA fragment.
The BLAST program (Basic Local Alignment Search Tool) from NCBI (National Center for Biotechnology Information) and the ARB program, the sequences identified as belonging to the phyla Cyanobacteria and Archaea Crenarchaeota, with four not listed species. They also appeared other phyla heterotrophic such as Bacteroidetes / Chlorobium, Planctomycetes, Actinobacteria, and Proteobacteria and a halophyte species only.
This study provides important suggestions for biological (physiological), ecological (bioremediation) and astrobiology (biofeedback) futures studies.

FERNANDO DE JUAN LÉRIDA (Grade thesine)








lunes, 27 de abril de 2020

UN BECARIO A LOS 40

-¿Qué es un Ambientólogo?
En sentido estricto es un científico o un investigador sobre el Medio Ambiente. Aunque esta palabra suene redundante, hay que interpretarla como todo el contenido de un ecosistema o continente: la botánica, la zoología… A su vez, el continente puede ser la geología, la química del agua o del aire… Somos como una especie de Oceanógrafos o “Ingenieros Ecólogos”, es decir, Ecólogos pero con conocimientos en gestión o desarrollo o sostenible (o sustentable como dicen Sudamérica). Por eso también se tiene conocimientos en Ciencias Sociales, como Antropología, Economía Ambiental y Legislación Ambiental, a parte de las Ciencias Naturales (Biología, Geología…) y Experimentales (Física, Química…).
Luego en sentido general podemos decir que es un Licenciado o Grado en Medio Ambiente, aunque no se tenga un máster o un doctorado.
-¿Qué es lo que hace un Ambientólogo?
Es una carrera que está orientada sumamente a la investigación, por eso muchos colegas míos se han visto frustrados con sus expectativas laborales o se sienten un tanto estafados. El Medio Ambiente o la Ecología, no fue una moda de finales de los ’90 o principios del 2000, en lo que todo lo llamaban “ecológico” o “verde” en los eslóganes (slogans) publicitarios, o al menos yo no lo veo así. Los que realmente entendemos el sentido de la vida, sabemos que el Medioambiente es algo serio, atemporal, y más aún con la superpoblación y multinacionales riéndose de gobiernos débiles. Un desarrollo sostenible está comprometido con la equidad y el desarrollo de la personalidad de los pueblos en libertad, con la Economía Sostenible, y en mi opinión, casa poco con la Globalización Económica.
-Pero, exactamente, ¿cuáles son las funciones de un Ambientólogo?
Sí, lo que quiero decir es que es una profesión no solo multidisciplinar, sino totalmente vocacional, y yo creo en ella. Y respondiendo a tu pregunta, te diré que aunque no tenemos realmente especialidades, existen dos itinerarios: uno orientado a la Ingeniería Ambiental, que trabaja con la Geología Ambiental y con los Sistemas de Información Geográfica, en su medida para la prevención de ubicaciones con respecto  catástrofes naturales que ocasionan la Vulcanología y Sismología, inundaciones, etc. También trabaja con la Química en sus análisis de contaminación hidrogeológica (acuíferos) y niveles de contaminación del aire y edafológico (suelos), etc. Por supuesto en la gestión de RSU (residuos sólidos urbanos). Aunque estas profesiones están más encaminadas a la empresa pública, también tiene ubicación como asesores técnicos en industrias.
-Y tú ¿qué itinerario escogiste?
Pero el itinerario que yo elegí fue el de Gestión de Recursos y Espacios Naturales, y Gestión de Vida Silvestre. Éste tiene más contenido en Biología y a mi parecer, antropológico. Aquí implica más a la empresa privada en el sentido de la explotación de los Recursos Terrestres e Hídricos, como asesores técnicos ambientales para disminuir el riesgo o impacto ambiental, de cómo hacer bien las cosas sin que terceros salgan perjudicados. En lo referente a la Gestión de Espacios Naturales Protegidos o Nacionales, eso está implicada la Administración Pública, y con respecto a la Gestión de Vida Silvestre, tanto fauna como flora ibérica, están comprometidos tanto fincas cinegéticas como empresa pública.
Realmente somos peritos ambientales o técnicos facultativos ambientales, realizamos informes e inventarios ambientales, proyectos de investigación…es un trabajo mayoritariamente de gabinete, con mapas, sistemas de información geográfica y programas de simulaciones con algoritmos estadísticos y diagramas de flujo. Aunque el trabajo de campo y recogida de muestras es obligado, pero hay gente que los confunde con los Agentes Ambientales, que son los antiguos Guardabosques o Guardas Forestales, así como los Guardas Rurales, que son los vigilantes fuera de los ambientes rurales y tienen también gran conocimiento de la legislación ambiental.
-¿Cuál fue tu experiencia en tus prácticas de empresa y tesina de grado?
Quise matar dos pájaros de un tiro, así que basé mi proyecto de fin de carrera en las prácticas de empresa. Siempre quise trabajar en un centro de investigación, así que escribí al director del Centro de Astrobiología (CAB) del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial), digamos que es la NASA en España, pero terminó su mandato y no tuve respuesta, así que volví a escribir al nuevo director y al director del laboratorio de Extremofilia y me contestaron que les parecía bien, pero que no había convenio de prácticas con la UCLM, y que sería una excepción, pues no escogían a estudiantes de pre-grado, sólo a postgrados. Así que hablé con el decano de la facultad de Ciencias Ambientales, en Toledo y se acordó el convenio de prácticas con este centro de investigación.
El trabajo consistió en un estudio de biodiversidad procariota de un lago alcalino en Kenia, análogo a las condiciones fisicoquímicas de un supuesto océano profundo tras la capa de hielo del satélite Europa, en Júpiter.
Mi relación del Medioambiente con la Astrobiología (o Exobiología antiguamente), consiste en que ambas nuevas ciencias son multidisciplinares e interdisciplinares, con todas las ciencias naturales y experimentales que a mí me gustan, a parte que ambas estudian ambientes: uno para la calidad de vida del hombre, y otro para microorganismos que nos invitan a conocer los orígenes de la vida.
-¿Cuáles son tus aficciones, Fernando?
Muchas: la intimidad de mi escritorio, mi mesa de naturalista con mi microscopio, pecera, colección de minerales y herbarios, mi bicicleta de montaña, mochila con bocadillos de chorizo y mis prismáticos para explorar los Montes Oretanos, etc. También modelar maquetas de naves, la guitarra, la música country,… pero en la realidad no da mucho tiempo para ello, no por tener mucho trabajo remunerado, sino todo lo contrario, por falta de estabilidad económica. Hay gente que no lo cree, pero los desempleados, en mi opinión, somos las personas más ocupadas, debido al estrés de intentar emprender a hacer una cosa y otra, y luego darte batacazos todos los días en esta sociedad consumista, que para quedar con tus amigos, ya supone gastar dinero en las terrazas de los bares, luego mirar bien las etiquetas en la compra de alimentos, para no pasarte del gasto, y así poder ir ahorrando para pagar el IBI.
Es cierto que empecé la carrera tarde, y que fui becario a los 40, pero siento que hay algo en esta sociedad, que no te deja crecer ni desarrollar tu personalidad. Una cosa que sí me haría ilusión, es poder tener una columna en un periódico local, para escribir sobre divulgación científica, como Isaac Asimov.

Por Damián Manzanares (LANZA DIGITAL)

LOS "OTROS"


Recuerdo cuando era niño aquellos veranos en Villa Lérida (hoy Parque Chapas), donde rodeado de mi amada familia, amigos queridos que pasaron por allí, mis primeros perros, como el inteligente pastor alemán Cid, y Larry, que después de varios meses perdido, me encontró por la calle, exaltado de alegría. Y más tarde, la buena de Dina… Y mis primeros  gatos como Steward y Manola, la negra gata que sabía abrir puertas, y más tarde Copito de Nieve (la caza ratones) y Chundarata, la sorda gata blanca de un ojo de cada color. Hubo también un canario, en la habitación de la plancha y más tarde Zeus y Afrodita, dos enamorados periquitos azules. También había peces de colores en el estanque de la recordada huerta al lado de la vía del tren, cuyo pitar, hoy se recuerda como algo bello.
Pero no es de estos seres vivos a los que quiero dedicar ahora aquellos años en que me fascinaba con cualquier cosa, en las primeras impresiones de mi vida. Aunque  mi memoria llega a visualizar aquéllos intrusos que andaban sigilosos por el crepúsculo, como aquel sapo que salió de una alcantarilla de desagüe, o aquella gran tortuga errante que no supimos de dónde saldría. Lo que realmente encontraba curioso eran aquellos seres tan pequeños y de extraordinaria belleza. No eran intrusos, vivían con nosotros, entre los cipreses y olmos de nuestro jardín, entre las acacias y rosales que conformaban el seto, y en el huerto junto a los almendros. Estaban entre la tierra y las piedras, en las aguas del estanque y las acequias. Apenas tendría cuatro años cuando empecé a interactuar gracias a mi buscada abstracción, con mis primeros amigos; una mariquita (ladybag en inglés) y una “cucaracha de campo” (realmente era un escarabajo “tenebris”, muy pacífico, con élitros atrofiados). A ambos quise ayudarlos por encontrarse en apuros. A la mariquita fue un desafortunado accidente debido a que casi me siento encima de ella en el borde del jardín y me dio un ataque de llorera imparable, que mis hermanos mayores me consolaron proporcionándome una caja de zapatos para poder curarla. En él había un cubito de esponja de unos dos centímetros de lado como cama, una chapa de refresco de cola (extracto de zarzaparrilla azucarada con agua carbonatada, como me gusta decir) como mesa, y otra chapa de “fanta” al revés, con agua para beber. También había un minúsculo trocito de queso u hojas, para poder comer, y así poder curarse de sus heridas. El mismo trato lo tuve con la cucaracha, pues aunque no me guste intervenir en la Naturaleza, vi injusto y cruel, que las hormigas se la llevaran estando todavía viva.
También me llamaron mucho la atención los “insectos bola” (cochinillas), realmente crustáceos de tierra, que formaban una esfera cuando los tocabas. Los caracoles me parecían super graciosos cuando les tocabas los ojos-antena después de la lluvia, junto al arcoíris, aunque se acercara septiembre con la amenaza del “cole”, eran momentos mágicos y espectaculares. Aunque muchos hacían daño al huerto, como los escarabajos de la patata, llamaban la atención su color negro y amarillo que tanto a la Naturaleza le gusta combinar, como a la mariposa “chupaleche” y a las atrevidas avispas.
Éstas no resultaban amistosas, y tuve mi peculiar guerra con ellas en el estanque, ya que estaban monopolizando todos los accesos a las fuentes de agua. Pero puse fin a la última batalla cuando me asombró la tenacidad con la que podía estar una avispa bajo el agua, en una ramita que yo sumergía. Al final me apiadé de ella y empecé a respetar a todas ellas, en su fin militar como tropas imperiales de “Stars War”, siempre y cuando no tuvieran avisperos cerca de la casa. Esto es una forma de control. Exterminio no es la clave, todos necesitamos nuestro espacio y derecho legítimo a existir, en convivencia.
No tiene sentido irse al campo, trayéndose un trozo de ciudad. En todo caso, deberíamos traernos un trozo de campo a la ciudad, como las ciudades-jardín, un modelo arquitectónico a seguir que tuvo su moda. Es absurda la idea de irse a zonas rurales, solando todo el jardín con baldosas, en vez de que el suelo transpire y dé sus frutos locales. Poner un muro de hormigón en vez de un seto vegetal para que los pájaros puedan albergar sus nidos y comer sus frutos. Es todo cuestión de voluntad en       que seamos menos egoístas y dar las gracias por tantas cosas que nos rodean. No tener tanto miedo y aliarnos con la Naturaleza. La seguridad y la salud radica en el sentido común, no en el dinero que inviertes en ella.
Una cosa que me gustaría recalcar, son los fitosanitarios, las “pastillas” para el bienestar de nuestros parques y jardines, que mantiene alejados la biodiversidad de artrópodos que veíamos antes en nuestra infancia, y que hacía mágica las observaciones por nuestros senderos. Y como dijo Nietche, “lo que no mata, te hace más fuerte”, y éso es la respuesta de la Naturaleza, las plagas, un montón de insectos de una sola o pocas especies. Quizá tengamos que esperar a que otros países más desarrollados que nosotros, encuentren una forma de control biológico más rentable.
Me gustaría dedicar este artículo a nuestro entomólogo, presbítero y sabio, de Pozuelo de Calatrava (Ciudad-Real, España), Jose María de la Fuente, que supo confinar su amor por éstos seres, ya que apuesto que entendía muy bien el respeto y sentido de la vida, y cuyo monolito, está ubicado en un rincón de los jardines del Parque Gasset.

Fernando De Juan Lérida. Ambientólogo.



AUTOPISTAS HACIA EL TIEMPO


Hay una isla al sur de Chile llamada Juan Fernández, cuyo nombre es de su descubridor, y en la cual Daniel Deföe se inspiró para escribir la historia de un suízo que naufragó en dicha isla. Lo llamó “Robinson Crusöe”. Pero volviendo al tema, Juan Fernández fue un piloto español del Quintoechento, y su navío viajaba regularmente desde Lima hasta Puerto Mont. El trayecto de ida y vuelta se solía hacer en algunos meses, pero él consiguió realizarlo en pocas semanas, lo cual llamó la atención a la Inquisición, pues sospechaba que se trataba de “pilotaje maquiavélico” y quisieron condenarle a la hoguera. Por suerte, el piloto pudo demostrar que alejándose de la costa, podía alcanzar un viento más fuerte que lo transportara hacia el sur, y a la vuelta, tomaría la Corriente de Humboldt (en esos tiempos no se llamaba así).

Hoy día, los pilotos de jet, aprovechan las “Corrientes de Chorro” entre las masas atmosféricas del Ártico y zonas templadas, que los propulsa a velocidades superiores al sonido, convirtiendo desplazamientos de unas horas a unos minutos.

Por otra parte, en el verano del 2018, en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, tristemente un joven fue atrapado por el vórtex de una corriente de agua, y su cuerpo fue encontrado en la laguna vecina, ya que están interconectadas subterráneamente, esta cadena de lagunas, tipo rosario.

Los vientos y las corrientes, tanto de aire como de agua, son ocasionadas para restablecer el estado de mínima energía, o como a los físicos experimentales llaman Entropía (kaos, desorden). Esto es cuando masas de aire o agua de distinta densidad o temperatura, chocan, intentando componer el equilibrio, al estado que suponga menos presión o fuerza, con una densidad o temperatura intermedia entre las dos masas fluídas.

En el Universo, el Espacio Exterior no resulta estar realmente vacío. Aunque no aparezcan moléculas de aire o de agua, sí que existen una maraña de gravitones, fotones de un lado para otro, protones o cationes de hidrógeno llamados rayos ultravioletas, y otras innumerables cantidades de partículas subatómicas. Esto es todavía una Hipótesis, ni siquiera llega al rango de Teoría y ni mucho menos Ley, pero los físicos teóricos comienzan a especular sobre posibles corrientes o túneles llamados “Agujeros Gusano”, que podrían trasladar materia de unos confines del Universo a otro, realizando el viaje de miles años luz, a sólo unos cuantos años luz. La Ciencia Ficción habla de un desdoblamiento o deformación del Espacio, o que atraviesan Agujeros Negros para aparecer en otra dimensión u otro universo paralelo, pero estos oscuros objetos se tratan del final o muerte de una superestrella gigante (Supernova, aunque el nombre confunde), que al agotarse una parte importante de su Hidrógeno y convertirse en residuo de Helio en sus reacciones nucleares, se convierte en una Gigante Roja, y luego, en vez de convertirse en una Enana Blanca o una Estrella de Neutrones (Púlsar), se convierte en una supersingularidad, de una masa o peso equivalente a la de miles de soles, pero supongamos, dentro de una cabeza de alfiler.

En conclusión, y volviendo al tema de los Agujeros Gusano, podemos deducir, que a veces, la distancia más corta, no sea la línea recta, espacialmente sí, pero temporalmente no. Es decir, si tu quieres ir de Ballesteros de Calatrava a San Carlos del Valle, harás menos kilómetros si atraviesas el Monumento Natural del Macizo Volcánico de Calatrava y luego la Sierra de Calatrava con un burro o bicicleta y cantimplora, y tendrás un bonito paisaje, pero si no dispones de mucho tiempo, mejor toma la carretera comarcal para llegar a la carretera de Puertollano o la de Calzada, y convertirás las horas, en pocos minutos. Harás más kilómetros, pero el fluido de corriente es más rápida, sin deformarse el espacio.



Fernando de Juan Lérida.  Investigador en Formación